ALPHONSE MUCHA|14 MIN DE LECTURA

Las obras de Alphonse Mucha al detalle

En Nochebuena de 1894, una llamada del teatro de Bernhardt a una imprenta de París llevó a Mucha a crear su primer póster para ella. Las historias de estas imágenes tan conocidas están a la altura de las propias obras.

AUTOR Moryarty

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«La epopeya eslava: coronación del zar serbio Stefan Dušan como emperador romano de Oriente».
Alphonse Mucha, dominio público, vía Wikimedia Commons

El artista checo Alphonse Mucha dio al Art Nouveau su imagen más reconocible: mujeres con cabellos en espiral, halos circulares, flores y letras entrelazados en un solo diseño. Siete obras de Alphonse Mucha, realizadas entre 1896 y los primeros años del siglo XX, nacieron de encargos muy distintos: un retrato de Sarah Bernhardt, anuncios de un perfume con pulverizador y de papel de fumar, las litografías de un libro ilustrado completo, dos láminas para suscriptores de una publicación mensual y un póster del Gobierno francés que invitaba a viajar a una exposición universal en San Luis.

Las siete salieron de imprentas parisinas, pero cada una llegó a un público diferente. Un cartel teatral se colgaba en la calle; un libro reposaba en la biblioteca de un coleccionista; una lámina para suscriptores llegaba dentro de una revista mensual. Cambiaban quienes hacían los encargos, el papel y el número de personas que llegaban a ver cada imagen. Lo que las unía era la mano de Mucha.

Cómo Sarah Bernhardt se convirtió en una figura clave en la carrera de Mucha

Los carteles teatrales anunciaban los personajes que Sarah Bernhardt interpretaba. El retrato de perfil que Mucha hizo de la actriz en 1896 representaba a la propia Bernhardt. Aparece de perfil ante un halo circular, rodeada de lirios y motivos botánicos.

«Sarah Bernhardt»

La colaboración que dio origen al retrato comenzó en Nochebuena de 1894. Mucha estaba en la imprenta Lemercier de París revisando unas estampas cuando llamó el Théâtre de la Renaissance: a Bernhardt no le gustaba el cartel de «Gismonda» y quería que lo rehiciesen. Mucha aceptó el encargo. El diseño le gustó tanto a la actriz que lo contrató durante seis años para realizar carteles, escenografías y vestuario. El póster de «Gismonda» lo hizo famoso en París en 1895. Fue su primer póster de éxito y cambió el rumbo de su carrera.

Los carteles de «La Dame aux Camélias», la producción de 1896 basada en la novela de Alexandre Dumas de 1848, documentan bien los frutos de aquel contrato. La interpretación de Marguerite Gautier fue uno de los mayores éxitos de la carrera de Bernhardt. La Imprimerie F. Champenois imprimió en París, en dos hojas, el cartel de Mucha para las funciones del Théâtre de la Renaissance. Cuando Bernhardt llevó la obra a Estados Unidos, el cartel viajó con ella y volvió a utilizarse durante la gira. La Library of Congress conserva un ejemplar, que el Milwaukee Art Museum expuso en 2012 en una muestra sobre Toulouse-Lautrec y los carteles de París. En 1896, la colaboración también dio lugar al póster de «Lorenzaccio», la tragedia de Alfred de Musset ambientada en la Florencia del siglo XVI. En él, Bernhardt interpreta el papel masculino que da título a la obra, Lorenzo de' Medici: una figura alta, de pie en una hornacina, como un icono.

¿Qué era Rodo y qué ofrecía el póster de Mucha para este perfume con pulverizador?

El anuncio para un perfume con pulverizador que Mucha diseñó en 1896 promocionaba Rodo, un perfume de la Société des Usines Chimiques du Rhône, en Lyon. En el dibujo, la mujer, con los ojos cerrados, sostiene un pequeño frasco con el aplicador levantado. Lleva volantes en tono crema recogidos sobre los hombros, y el cabello se alza en gruesas ondas que forman bucles sobre un fondo verde con motivos decorativos. Es uno de los primeros diseños en los que aparecen los rasgos que acabarían definiendo el estilo de Mucha: la joven de cabello ondulante, el vestido con cada pliegue dibujado, las letras diseñadas a juego y los tonos pastel suaves.

Póster «Lance parfum Rodo»

El producto era tan novedoso como el dibujo. Rodo se vendía en un frasco patentado que, al apretarlo, pulverizaba el perfume directamente sobre una prenda: uno de los primeros atomizadores. El texto del póster destaca que el frasco libera la fragancia de forma automática. Esa era la clave: la novedad que Mucha debía anunciar era el funcionamiento del frasco, no solo el aroma del perfume. El perfume llegó a ser uno de los productos más rentables de la firma a principios del siglo XX. Al parecer, fue especialmente popular en Brasil durante el carnaval.

El diseño del póster también aparecía en las etiquetas de los pequeños frascos de vidrio que contenían el perfume. Una mujer que compraba Rodo veía el dibujo de Mucha en la calle y después, de nuevo, en el frasco que tenía en la mano.

Rodo formaba parte de un conjunto más amplio de encargos de cosmética. Entre las empresas que recurrieron a Mucha estaban Parfumerie Bleuze-Hadancourt y Savonnerie de Bagnolet, en Francia, y Carmichael, con sus pastillas de baño Luxuria, en Inglaterra. Sus mujeres elegantes conectaban con el público femenino, y las firmas que vendían a ese público lo advirtieron. Al margen de sus encargos teatrales, su arte comercial encontró allí un mercado estable.

En 1896, Mucha hizo un estudio con tiza negra, pluma y tinta. Un estudio anterior, realizado solo a lápiz, figura en los registros de la Grosvenor Gallery de Londres de 1978. El Mucha Trust, en Praga, conserva otro estudio más acabado, en acuarela y gouache, sin texto.

Qué anunciaba el póster de Job de Mucha y cómo se difundió fuera de París

La empresa Joseph Bardou era propietaria de la marca Job, que aparecía en el póster que Mucha diseñó en 1896 para su papel de fumar. El diseño nació con una finalidad puramente comercial, vender el papel de una empresa, y acabó convirtiéndose en una de las imágenes más reconocibles de toda la obra de Mucha.

«Job» por Mucha

F. Champenois lo imprimió en París como una litografía en color. En los años posteriores a 1896, la firma pasó a imprimir la mayoría de los carteles parisinos de Mucha.

Este póster fijó la imagen de la figura femenina de Mucha: un perfil llamativo, con una cabellera abundante que recorre el diseño en ondas rítmicas. Un motivo ornamental semejante a un halo enmarca su cabeza, los dibujos minuciosos llenan el fondo y las letras de Job, de trazo grueso, se convierten en un elemento decorativo de la obra. La cenefa bizantina, inspirada en los mosaicos, da a un cartel publicitario la dignidad de un arte mucho más antiguo, como en «Gismonda».

El póster no se quedó en París. Después aparecieron numerosas ediciones en distintos formatos destinadas a los mercados internacionales. Así, un diseño realizado para una firma francesa contribuyó a la fama mundial de Mucha. Las reimpresiones mantuvieron la imagen en circulación mucho después de que se colgara por primera vez y explican, en gran medida, que hoy «Job» se recuerde como uno de sus anuncios más conocidos.

«Ilsée, Princesse de Tripoli» y el libro hecho en tres meses

La ilustración «Ilsee, Princesse de Tripoli» no estaba destinada a una pared, sino a un libro. En ella, la princesa se inclina hacia delante bajo una sombrilla decorada, con un velo verde azulado sobre su vestido claro. Unas figuras aladas flotan en el borde superior y una cenefa oscura de tallos entrelazados rodea la imagen. El editor parisino Henri Piazza encargó al escritor Robert de Flers el texto, una versión novelada de «La Princesse lointaine», la obra que Edmond Rostand había escrito para Sarah Bernhardt en 1895. El éxito teatral dio lugar a esta edición de 1897, y Piazza pidió a Mucha que la ilustrara de principio a fin.

«Ilsee Princesse de Tripoli»

Rostand basó su obra en una antigua leyenda. El trovador Jaufre Rudel oyó hablar de la belleza de Hodierna, condesa de Trípoli, compuso canciones sobre su amor lejano y se unió a la Segunda Cruzada.

El plazo era muy ajustado. Cuando De Flers terminó el manuscrito, Mucha disponía de tres meses para preparar las litografías antes de que la edición entrara en imprenta. La Mucha Foundation contabiliza 134 litografías en color en el libro. Mucha trabajaba con cuatro piedras a la vez y dibujaba algunas imágenes directamente sobre ellas. Trazaba las cenefas ornamentales en papel de calco y los dibujantes continuaban el trabajo con los tonos que él indicaba. Más tarde recordó que apenas terminaba de esbozar un ornamento cuando un dibujante se lo quitaba de las manos y se ponía a trabajar.

Se ocupó del libro entero: la cubierta, diez letras capitulares decoradas, las viñetas de cabecera y de cierre y las ilustraciones. La Imprimerie Champenois imprimió las litografías en prensas manuales.

Para la portada interior, Mucha tomó la cabeza de su póster de Sarah Bernhardt y la estilizó con una diadema de lirios hasta convertirla en un emblema. La imagen pública de la actriz, ya central en su trabajo teatral, pasó a formar parte de la identidad del libro, y aquel emblema inspiró después a otros diseñadores. Al parecer, también utilizó el rostro de Bernhardt en algunas ilustraciones.

La primera edición parisina fue limitada: 252 ejemplares numerados, terminados el 21 de mayo de 1897, con un colofón que indicaba que las matrices se habían destruido después de la impresión. La crítica recibió el libro con entusiasmo. En 1901 aparecieron en Praga las ediciones checa y alemana, publicadas por B. Koci.

«Salomé» y las láminas mensuales para coleccionistas

Esta lámina de la bailarina con una pandereta, de 1897, no es un póster. Apareció en junio de 1897 en el número 2 de «L'Estampe Moderne», una publicación mensual parisina. Sus primeros destinatarios no fueron los viandantes, sino suscriptores que coleccionaban láminas contemporáneas. La imagen muestra una prenda en tono melocotón suave, telas de un verde pálido y una pandereta de la que cuelga una borla. Estaba pensada para conservarla, tenerla en las manos y enmarcarla, no para pegarla en una pared de la calle.

«Salomé»

Los editores C. H. Masson y Henri Piazza dirigían la serie, cuyas láminas imprimía la Imprimerie Champenois. La aportación de Mucha llegaba al público a través de un proyecto editorial organizado: cada número mensual incluía cuatro láminas y la serie terminó reuniendo cien estampas de numerosos artistas. Comprar la revista suponía formar una pequeña colección mes a mes.

Un pequeño detalle de la lámina muestra cómo se hacía visible la autoría. Mucha firmó «Salomé» en la piedra litográfica, abajo a la izquierda. Por eso, la firma formaba parte de la propia imagen impresa; no se añadió a mano después.

Los ejemplares que se conservan forman parte de importantes colecciones. El Museum of Modern Art posee uno de «Salomé», donado por el matrimonio E. Powis Jones, y el Victoria and Albert Museum conserva otro.

Cómo la «Salammbô» de Flaubert se convirtió en una lámina para suscriptores

«Salammbô: La invocación», de Mucha, toma su tema de la novela «Salammbô», de Gustave Flaubert, ambientada en la antigua Cartago. La lámina muestra a una mujer alta con una túnica clara y los brazos abiertos. Unas bandas decoradas se agrupan a su alrededor; a sus pies hay flores, vasijas y telas drapeadas, y entre las cenefas curvas aparece un pequeño pájaro verde. Mucha la realizó como litografía en color para «L'Estampe Moderne», la publicación mensual parisina que se editó entre 1897 y 1899. Apareció en el volumen 1, número 6, en octubre de 1897, impresa a cinco colores por la Imprimerie Champenois y distribuida por Masson & Piazza.

«Salammbô: La invocación»

Su función en la revista era concreta. Se entregaba como lámina de regalo a quienes se suscribían por un año y también se distribuyó como suplemento gratuito de un número. La imagen servía de recompensa: la fidelidad de quienes se suscribían se premiaba con imágenes, y esta era una de ellas.

El vínculo con la novela de Flaubert era también material, no solo temático. Un ejemplar documentado conserva su papel de seda protector, en el que se imprimió el pasaje donde Salammbô sale al balcón de su palacio. Así, la lámina y las palabras de la novela llegaban juntas al lector.

La edición ofrecía distintos grados de lujo. Un ejemplar de lujo documentado se describe como parte de una tirada de cincuenta en papel Japón, con márgenes amplios y realces en oro, que se ofrecía como primer premio gratuito a quienes se suscribían durante todo el año. Los registros de un marchante cifran la tirada corriente en 2.000 ejemplares, vendidos a 3,50 francos, frente a las cincuenta láminas de lujo en papel Japón.

La lámina también tiene una historia de coleccionismo documentada. El Davison Art Center de la Wesleyan University conserva un ejemplar adquirido en 1959 con fondos de adquisición: un capítulo posterior de una historia que había comenzado como regalo dentro de una revista sesenta y dos años antes.

Por qué Mucha anunció una exposición universal estadounidense a los viajeros franceses

La invitación de Mucha a la Exposición Universal de San Luis se publicó con la autorización del Ministerio de Comercio de la República Francesa como publicidad oficial de la Exposición de la Compra de Luisiana de 1904. Su misión era animar al público francés a viajar de París a San Luis para visitar la exposición. Se difundió antes del acontecimiento para vender un viaje, no un producto.

«Exposition de Saint Louis»

La ocasión era el centenario de la compra de Luisiana, la venta de aquel territorio francés a Estados Unidos. En el centro, un jefe indígena norteamericano y una mujer idealizada se estrechan la mano. Son figuras concebidas como símbolos de unidad y progreso, no como retratos. Un halo circular y las cenefas ornamentales aportan el sello del Art Nouveau. El Milwaukee Art Museum interpreta a la joven como una representación de Estados Unidos, bajo la protección de un espíritu indígena norteamericano.

Bajo la imagen, el póster ofrece un dato muy práctico a quien viaja: el trayecto de París a San Luis dura seis días en barco de vapor y un día en tren. El texto anuncia que la exposición se celebrará del 30 de abril al 30 de noviembre de 1904. F. Champenois lo imprimió en París: un cartel gubernamental salido de una imprenta comercial.

El proyecto de San Luis también marcó el comienzo de los años americanos de Mucha. Entre 1904 y 1909 hizo cinco viajes a Estados Unidos en busca de fondos para «La epopeya eslava», y el millonario estadounidense Charles R. Crane se convirtió en su mecenas. Un póster que invitaba a los viajeros franceses a cruzar el Atlántico apareció poco antes de que Mucha emprendiera sus propias travesías hacia América.

Hoy se conservan ejemplares en prestigiosas colecciones públicas. El Saint Louis Art Museum posee uno, adquirido con fondos conmemorativos en homenaje a David R. Francis, presidente de la exposición. Su nieta Alice P. Francis donó esos fondos. El Milwaukee Art Museum y la Library of Congress, en Washington, también conservan ejemplares.

Una misma mano trabajó para un teatro, empresas de perfumería y de papel, un editor y un ministerio, y todas esas imágenes siguen reconociéndose como obra de un solo artista. Explora nuestra colección de Alphonse Mucha para elegir la que quieras colgar en tu pared.

¿Sabías que…?

  • En París, el Art Nouveau se identificaba tanto con Mucha que la gente lo llamaba simplemente el estilo Mucha.
  • Mucha llamaba a Sarah Bernhardt «la divina Sarah».
  • Mucha tenía poca o ninguna experiencia en publicidad cuando dibujó el póster de «Gismonda», pero aquel diseño marcó la pauta de las décadas siguientes.
  • Mucha nació en Ivančice en 1860 y murió en Praga en 1939.
  • En 1898 realizó un segundo póster de Job, con una mujer de cabello oscuro y vestido naranja sin tirantes dentro de un círculo.
  • JOB era una de las marcas de papel de fumar más populares de Francia cuando Mucha dibujó su póster.
  • En la edición parisina de «Ilsée», muchas imágenes se imprimieron por ambas caras de la hoja, de modo que la decoración envolvía el texto.

Preguntas frecuentes sobre el arte de Mucha

¿Estas obras de Mucha son láminas o pinturas? Los diseños que aparecen aquí son litografías en color, impresas a partir de piedras litográficas. «L'Estampe Moderne» pedía a cada artista que realizara una lámina expresamente para la revista, a diferencia de «Les Maîtres de l'Affiche», que reproducía carteles ya existentes. Obras como «Salomé» se concibieron como láminas desde el principio.

¿Cuál es la obra más famosa de Mucha? El póster de «Gismonda» para Sarah Bernhardt fue el que le dio a conocer, y la Mucha Foundation sitúa el inicio de su fama parisina en 1895. Entre sus anuncios, la Fundación considera que «Job» es quizá su póster más conocido.

¿Cuántas litografías hizo Mucha para «L'Estampe Moderne»? La ficha del Museum of Modern Art describe «Salomé» como una de las cuatro litografías que Mucha aportó a la serie. La publicación reunió en total cien estampas de numerosos artistas, con cuatro láminas en cada número mensual.

¿Qué anunciaba el póster de Mucha para San Luis? Anunciaba la Exposición de la Compra de Luisiana de 1904, una exposición universal celebrada en Forest Park, San Luis, que atrajo a unos 19,7 millones de visitantes y contó con 62 países participantes. Abrió el 30 de abril de 1904 y terminó el 1 de diciembre de 1904, un día después de la fecha anunciada en el póster.

¿Qué otros artistas publicaron láminas en «L'Estampe Moderne»? La revista reunía a Mucha con otros ilustradores y grabadores conocidos de la época, entre ellos Rhead, Meunier, Ibels, Steinlen, Willette y Grasset. Juntos convertían cada número mensual en un pequeño panorama de la obra gráfica francesa contemporánea.

¿Dónde puedes ver las obras originales de Mucha? Importantes ejemplares se conservan en colecciones públicas: el Museum of Modern Art y el Victoria and Albert Museum poseen «Salomé»; el Davison Art Center de la Wesleyan University conserva la lámina de «Salammbô»; y el Saint Louis Art Museum, el Milwaukee Art Museum y la Library of Congress poseen el póster de la exposición. La Mucha Foundation sitúa los años de su consagración en París entre 1895 y 1903, el periodo en el que realizó casi todas estas obras.


Sobre el autor

Somos el equipo de Moryarty Vintage Posters, una empresa europea fundada en 2015, con tiendas en Barcelona y Lisboa. Encontramos nuestros pósters en bibliotecas, museos, colecciones digitales, colecciones privadas y mercados. Restauramos cada uno a mano para conservar unos tonos cercanos a los del original e imprimimos todos los pósters en nuestro taller de Barcelona sobre papel mate de calidad museística. El París de Mucha es un mundo al que volvemos a menudo, y estas siete historias son las que más nos gusta contar sobre él.

Fuentes

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