VASILI KANDINSKI|11 MIN DE LECTURA

Cómo leer el arte de Vasili Kandinski

Pagó la mitad del coste de un libro de poemas y xilografías, y el material para un álbum de su obra llegó a Ámsterdam por vías secretas. Cada una de estas seis obras guarda una historia así, y cada historia cambia lo que ves.

AUTOR Moryarty

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Composición IX
Vasili Kandinski, dominio público, vía Wikimedia Commons

El arte de Vasili Kandinski puede parecer un lenguaje sin palabras, y en cierto modo lo es: un lenguaje que construyó con el color, la línea y el ritmo a lo largo de una carrera extensa e inquieta. Pocos artistas han dejado tantas pistas como él sobre cómo creaban sus cuadros y qué significaban para ellos. Esta es la historia de seis de sus obras, seis puertas distintas a ese lenguaje. Una es un libro de poemas y xilografías cuya impresión ayudó a costear; otra, una carpeta de litografías que creó el año en que se incorporó a la Bauhaus. Hay un cuadro que colgó en su propio comedor, otro del que dijo que fue el primero en dar protagonismo a los círculos, un lienzo azul de los años de guerra y un álbum cuyo material entró de contrabando en Ámsterdam para imprimirse tras su muerte.

Cada obra se lee de otra manera cuando conoces su origen. Kandinski dejó sus propias explicaciones; los museos han seguido la pista de lo que sucedió después, y ambas fuentes tienen algo que enseñarnos. Algunas imágenes se entienden mejor a través del sonido. Otras, a través de los materiales, porque nunca elegía una técnica de grabado al azar. Otras se entienden mejor a través de los temas de su primera etapa figurativa, que perviven dentro de la abstracción, y otras, a través de los años de guerra, cuando vivía casi recluido en un apartamento de Neuilly-sur-Seine, en las afueras de París. Ninguna de estas historias ofrece un significado único e inmutable, pero todas cambian nuestra forma de ver la obra.

La lámina 19 de Klänge y el álbum musical de Kandinski

Klänge, lámina 19 pertenece a Klänge, el único libro de poesía que escribió Kandinski. Lo llamó álbum musical, y la comparación era exacta. Treinta y ocho poemas en prosa acompañan a cincuenta y seis xilografías, y juntos forman algo más cercano a la música que a un libro convencional. En los poemas, las palabras se repiten hasta perder su sentido y dejar solo el sonido.

Klänge, lámina 19

Las xilografías le llevaron cinco años. Entre 1907 y 1912, los mismos años en que su pintura dejaba atrás el mundo reconocible, Kandinski utilizó el grabado como ensayo de ese alejamiento, como un experimento con trazos planos y reducidos a lo esencial. La lámina mantiene ese rigor: contornos nítidos y formas simplificadas en tonos amarillos, azules y rojos sobre un fondo beige cálido, con acentos oscuros que sostienen la estructura.

Una parte del libro sigue a San Jorge y a otros caballeros en su búsqueda de la verdad, y el jinete reaparece a lo largo de sus páginas. Para Kandinski, el jinete era algo más que un tema del pasado. Era su símbolo para ir más allá de la representación, dejar atrás las cosas del mundo y llevar consigo a quien contemplaba la obra.

En un texto de presentación escrito para la editorial, Kandinski dijo que quería crear solo sonidos. El título ya lo anuncia: Klänge, la palabra alemana para sonidos. Los poemas tomaban como modelo los primeros intentos de hablar de los niños más pequeños, en los que la repetición vacía el lenguaje de significado hasta dejar únicamente su música.

Hubo que convencer a la editorial. R. Piper & Co., en Múnich, tenía dudas sobre el proyecto, y el libro solo salió adelante cuando Kandinski aceptó pagar la mitad de los gastos. Poeschel & Trepte, en Leipzig, se encargó de la impresión: trescientos ejemplares firmados y numerados, más cuarenta y cinco fuera de comercio. De las xilografías, cuarenta y cuatro están impresas en negro y doce en color.

Kandinski señaló más tarde que los poemas y las xilografías conservaban las huellas de su evolución de la figuración a la abstracción. El Museo de Arte Moderno de Nueva York conserva hoy un ejemplar; también hay otros en el Museo Metropolitano de Arte y en el Instituto de Arte de Chicago.

Kleine Welten I y por qué Kandinski eligió la litografía

Kleine Welten I abre una pequeña carpeta que encierra una gran idea. En 1922, el año en que empezó a dar clase en la Bauhaus de Weimar, Kandinski creó las doce estampas, que Propyläen-Verlag publicó ese mismo año en Berlín. La edición constó de doscientos treinta ejemplares: treinta de lujo en papel japonés y doscientos de la edición estándar en papel Bütten.

Kleine Welten I

El título de la carpeta recoge la afirmación de Kandinski de que crear una obra de arte es crear el mundo. El Museo Metropolitano de Arte describe el conjunto como una serie de imágenes poéticas, cada una destinada a evocar un mundo distinto. Para él, la abstracción era un lenguaje espiritual. Cada una de las doce estampas es una composición de líneas, planos y color que se sostiene por sí sola.

Kleine Welten I es una litografía, y la elección fue meditada. En la introducción de la carpeta, Kandinski explicó las posibilidades de esta técnica: combina muchos tipos de trazos y tonos para crear la imagen más cercana a una pintura. La propia estampa demuestra lo que Kandinski atribuía a la litografía, con líneas negras nítidas y acentos vivos de amarillo, rojo y azul sobre un fondo blanco.

Cada técnica tenía su función. El aguafuerte, escribió, se prestaba al estudio de la línea. La xilografía jugaba con el contraste entre el primer plano y el fondo. Frente a ellas, la litografía era la técnica a la que atribuía una mayor cercanía a la pintura.

La litografía también respondía a sus aspiraciones más amplias para el arte. La describió como una técnica moderna y democrática. Su superficie lisa admitía una gran variedad de trazos y tonos, y permitía obtener un número casi ilimitado de estampas. Un solo dibujo podía llegar a muchas manos.

Una de las pruebas de artista de la carpeta lleva una dedicatoria manuscrita de Kandinski a Walter Gropius y su esposa Ise, escrita con motivo de su boda en octubre de 1923. El Museo Metropolitano de Arte de Nueva York conserva hoy un ejemplar de Kleine Welten I, que adquirió en 1931.

Auf Weiss II y el significado de su vínculo con San Jorge

Kandinski pintó Auf Weiss II entre febrero y abril de 1923, mientras daba clase en la Bauhaus de Weimar. La colección del Centre Pompidou conserva un estudio preparatorio de la composición. El cuadro terminado colgó primero en el comedor del apartamento que compartía con su esposa Nina en la Bauhaus de Dessau.

Auf Weiss II

Con líneas negras nítidas y pequeños acentos rojos, amarillos y azules, el lienzo resulta enérgico, pero contenido.

El Centre Pompidou ve una historia dentro de la geometría. El museo interpreta la forma de X negra y dentada del centro del lienzo como una versión abstracta de San Jorge con su lanza, un símbolo ruso de valor y victoria al que Kandinski volvía a menudo. Esa lectura de la X negra como San Jorge recuerda que, para Kandinski, la abstracción no suponía una ruptura total con sus temas.

Al propio Kandinski le interesaba más lo que hacen las formas que lo que representan. Le fascinaba el efecto del color y la forma en la mente humana. Un lienzo como este se puede entender de dos maneras a la vez: como un conjunto de energías que actúan sobre quien lo contempla y como el recuerdo de la historia de un santo a caballo. Las dos lecturas no se anulan entre sí.

El cuadro llegó al público gracias a un gesto personal. Nina Kandinski lo donó al Museo Nacional de Arte Moderno de París, en cuya colección figura desde 1976. Hoy lo conserva el Centre Pompidou.

Círculos en un círculo hace del círculo su tema

En 1923, durante sus años en la Bauhaus, Kandinski pintó Círculos en un círculo. Según él, fue su primer cuadro en dar protagonismo al tema de los círculos. Un gran círculo, trazado con precisión, contiene una constelación de círculos más pequeños.

Círculos en un círculo

Los tonos rojos, verdes, amarillos y rosas llenan el círculo, y las formas superpuestas dan profundidad al cuadro.

Marcel Duchamp admiraba esta faceta de la obra de Kandinski. En 1950 escribió que, al trazar sus líneas con regla y compás, Kandinski había abierto una nueva forma de mirar la pintura.

Desde el verano de 1928, el cuadro estuvo en California con Galka Scheyer, primero en San Francisco y después en Los Ángeles. En abril de 1931 se lo vendió a los coleccionistas Louise y Walter Arensberg, en Los Ángeles, y en junio de ese año escribió a Kandinski para contarle la venta.

El original se conserva hoy en el Museo de Arte de Filadelfia, en Filadelfia.

Bleu de ciel y el optimismo de Kandinski durante la guerra

Kandinski pintó Bleu de ciel en 1940, en el apartamento de Neuilly-sur-Seine donde pasó los últimos once años de su vida. La Bauhaus había cerrado en 1933 tras la llegada de Hitler al poder, y él había dejado Alemania para instalarse en Francia. En 1940, Francia estaba ocupada y él vivía casi recluido en aquel apartamento.

Bleu de Ciel

Ese mismo año ya había visitado a Joan Miró en Varengeville-sur-Mer, en la costa de Normandía. Viajó con el pintor Alberto Magnelli para ver las Constelaciones de Miró. Tras aquella visita, Kandinski adoptó los tonos de Miró y sus constelaciones de formas biomórficas; las formas flotantes de este cuadro forman parte de ese intercambio.

Ese azul, según el museo, corresponde a un cielo concreto. Desde la ventana de su estudio en Neuilly, Kandinski podía ver el cielo sobre Mont Valérien. El Centre Pompidou identifica ese azul lechoso, con sus matices, como un tono atmosférico tomado de aquel cielo. Las formas flotan sin un único punto focal, de modo que la mirada queda libre para recorrer el cuadro y descubrir pequeños detalles uno a uno. El título solo alude al azul del cielo, no a las criaturas que flotan en él.

El cuadro fue una reacción a la guerra que acababa de estallar, la tercera en la vida de Kandinski, y el museo lo interpreta como una declaración de libertad y optimismo. En aquellos años llenó su abstracción de formas celulares y pequeñas criaturas fantásticas, como si se refugiara en la naturaleza. Solo el monograma conserva algo de la rigidez geométrica de sus obras anteriores.

La naturaleza se convirtió en la fuente de sus invenciones durante la guerra. Estas criaturas, a medio camino entre lo animal y lo imaginario, se parecen a los motivos que diseñó en 1942 y 1943 para las cortinas que fabricaron Jean Bauret y la Société industrielle de la Lys. Por su color, este cuadro y otras obras de la época se conocen como chinería, en alusión al uso oriental del color.

Nina Kandinski donó el cuadro al Centre Pompidou en 1976, y hoy se conserva en el Museo Nacional de Arte Moderno de París. Gracias a sus donaciones y a su legado, el Centre Pompidou posee la colección más completa de la obra de Kandinski que existe.

11 tableaux et 7 poèmes de las rutas clandestinas a la imprenta

11 tableaux et 7 poèmes es un álbum, no un cuadro aislado. Reúne once pinturas y siete poemas de Kandinski. El material lo reunieron Jean Paul Penraat y J. Penraat, y en un principio iba destinado a Christian Zervos, editor de la revista de arte Cahiers d'Art, bien para la revista o bien como publicación independiente.

11 tableaux et 7 poèmes

Las reproducciones, los poemas y la plantilla para una estampa especial al estarcido llegaron a Ámsterdam por rutas ilegales con los hermanos Penraat. Allí esperaba el material el joven editor Frans Duwaer.

Duwaer era impresor y editor de segunda generación en Ámsterdam, además de amigo y defensor del arte no figurativo. En 1940 había concebido una revista de arte trilingüe.

Kandinski creó la estampa al estarcido, o pochoir, antes de morir. Solo se incluyó en determinados ejemplares del álbum. Su plantilla viajó con el resto del material. La edición estándar constó de doscientos ejemplares en papel Hollande van Gelder; cuarenta y cinco incluían el estarcido original. También lo llevaban otros treinta ejemplares fuera de comercio, numerados en romanos.

La impresión terminó el 17 de noviembre de 1945, un año después de la muerte de Kandinski. Jan Bons imprimió el álbum y Frans Duwaer lo publicó en Ámsterdam. El Stedelijk Museum de Ámsterdam conserva hoy un ejemplar. El Centre Pompidou tiene otro, numerado V/XXX, con un estarcido original en gouache fechado en 1944, procedente del legado de Nina Kandinski de 1981.

En las seis obras se mantiene una convicción: un cuadro puede comportarse como la música o la poesía sin dejar de ser un cuadro. Elige la obra que te gustaría colgar, ya sea Klänge, Auf Weiss II o Bleu de ciel.

¿Sabías que…?

  • Ver uno de los Almiares de Claude Monet contribuyó a alejar a Kandinski de la trayectoria que había planeado.
  • Entre 1902 y 1904 creó más de cincuenta xilografías de estilo romántico inspirado en los cuentos de hadas, mucho antes de empezar las xilografías de Klänge.
  • Klänge tuvo una influencia directa y duradera en el expresionismo, el dadaísmo y el futurismo ruso.
  • Durante muchos años se consideró a Kandinski el primer artista en crear arte no figurativo, aunque hoy los historiadores aceptan que la abstracción tuvo varios orígenes.
  • En 1911, Kandinski y Franz Marc fundaron el grupo El Jinete Azul en Múnich.
  • Kandinski se trasladó a Neuilly-sur-Seine en 1933, en un momento de enfrentamiento abierto entre los artistas abstractos y los surrealistas de André Breton.
  • Kandinski nació en Moscú en 1866 y murió en Neuilly-sur-Seine en 1944.

Preguntas frecuentes sobre Kandinski

¿Qué tipo de arte hacía Vasili Kandinski? Se le conoce sobre todo como pionero del arte abstracto y no figurativo, aunque esa etiqueta abarca una carrera larga y cambiante. Estudió derecho y economía y no se dedicó a la pintura hasta rondar los treinta años, en Múnich. Pasó de las escenas figurativas al expresionismo de El Jinete Azul, después a la geometría de la Bauhaus y, por último, a la experimentación con formas biomórficas de sus últimos años en Francia.

¿Qué significa el arte de Kandinski? A Kandinski le fascinaba el efecto del color y la forma en la mente humana. En su libro De lo espiritual en el arte defendió la finalidad espiritual del arte. Fue uno de los tres libros que publicó hacia 1911 y 1912. Algunas obras aún conservan el recuerdo de temas anteriores, como el San Jorge que el Centre Pompidou reconoce en el centro de Auf Weiss II.

¿Fue importante la música en el arte de Kandinski? Muchísimo. Escuchar Lohengrin, de Wagner, contribuyó a alejarlo de la trayectoria que había planeado y a acercarlo a la pintura. Su único libro de poesía se concibió como un álbum musical en el que las palabras perdían su significado hasta dejar solo el sonido. En el texto de presentación de Klänge escribió que su objetivo era crear únicamente sonidos.

¿Cómo cambió la Bauhaus el arte de Kandinski? Cuando empezó a dar clase allí en 1922, su pintura se volvió geométrica y medida: círculos, líneas y planos en un equilibrio controlado, con la claridad que hoy se asocia a la escuela. Su enseñanza, junto con sus escritos teóricos, formó parte de su influencia en el arte moderno. Los años de la Bauhaus nos dejaron el lenguaje preciso y gráfico de obras como Auf Weiss II.

¿Dónde puedo ver los originales de Kandinski? Ningún otro museo posee una colección de Kandinski tan completa como la del Centre Pompidou de París. Esa colección se formó principalmente con las donaciones y el legado de Nina Kandinski. También hay estampas originales de la carpeta Kleine Welten en el Museo de Arte Moderno, el Metropolitano y el Guggenheim de Nueva York, el Lenbachhaus de Múnich y el Centre Pompidou de París. Tanto el Metropolitano como el Museo de Arte Moderno de San Francisco conservan Kleine Welten I. Las reproducciones de muchas de estas obras se reúnen en nuestra colección de Kandinski.


Sobre el autor

Somos Moryarty Vintage Posters, una empresa europea fundada en 2015. Tenemos cinco tiendas en España y Portugal y un catálogo de más de dos mil pósters vintage. Restauramos a mano todas las obras que vendemos y las imprimimos en nuestro taller de Barcelona sobre papel mate fine art de calidad museística. Nos encanta trabajar con la colección de Kandinski; escribir estas historias ha sido una forma de compartir por qué sus cuadros merecen una mirada más detenida.

Fuentes

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