KAWASE HASUI|12 MIN DE LECTURA
Las estampas de Kawase Hasui y sus paisajes más famosos
Salía con su cuaderno de dibujo hiciera el tiempo que hiciera y volvía con escenas que aún parecen observadas, no imaginadas.
AUTOR MORYARTY

Las estampas grabadas en madera de Kawase Hasui muestran lugares reales de Japón: un canal al amanecer, nieve sobre el tejado de un templo, olas que rompen contra rocas negras. Hasui (1883-1957) nació en Tokio y diseñó estas estampas de paisajes desde 1918 hasta mediados del siglo XX. Trabajó dentro del shin hanga, el movimiento de las 'nuevas estampas' que cobró fuerza en Japón a partir de la década de 1910, y se convirtió en uno de sus creadores de paisajes más prolíficos.
Lo que distingue a Hasui es la sensación de que cada estampa muestra un lugar en el que estuvo de verdad, a una hora concreta y con el tiempo que hacía cuando salió a dibujarlo. Viajaba sin cesar, dibujaba del natural y entregaba después sus diseños a grabadores e impresores profesionales, que los convertían en degradados de color y contornos nítidos. Gracias a esa colaboración, prolongó una tradición japonesa de paisajes impresos que se remontaba a Hokusai e Hiroshige y la adaptó al Japón del siglo XX.
¿Quién fue Kawase Hasui?
Nació en Tokio en 1883 con el nombre de Bunjiro Kawase, en una familia de comerciantes. Se esperaba que se hiciera cargo del negocio familiar y durante un tiempo lo intentó. Pero no era lo suyo. Quería dibujar y acabó llegando al estudio de Kaburaki Kiyokata, destacado pintor de jóvenes modernas y elegantes dentro de la tradición pictórica japonesa.
Kiyokata enseñaba dibujo y pintura, no grabado. Hasui permaneció allí el tiempo suficiente para sentar las bases de toda su obra: aprendió a organizar una escena, situar las figuras y definir el punto de vista. Pero cada vez tenía más ganas de salir a dibujar colinas, puertos y calles, hiciera el tiempo que hiciera.

Las estampas de paisajes grabadas en madera no eran ninguna novedad cuando Hasui empezó a trabajar en ellas. En el siglo XIX, Hokusai, Hiroshige y sus contemporáneos habían dado a conocer el paisaje japonés impreso en todo el mundo, e Hiroshige había dedicado series enteras a las estaciones de la ruta del Tōkaidō. Hasui se incorporó a esa tradición con otra formación y en un Japón del siglo XX. Antes que grabador, fue pintor, y contempló el mismo país que habían representado aquellos maestros con una mirada marcada por los viajes y la ciudad moderna.
¿Cómo empezó a crear estampas grabadas en madera?
El shin hanga, el movimiento al que se unió Hasui, se basaba en un antiguo reparto de tareas. El editor organizaba el trabajo y el artista aportaba el diseño. Grabadores profesionales tallaban las planchas de madera e impresores especializados estampaban las hojas. A diferencia del movimiento de la estampa creativa, en el que un solo artista hacía todo el trabajo, el shin hanga mantenía la producción en manos de un taller y recuperó ese oficio para crear diseños contemporáneos. El paisaje fue uno de sus temas principales, junto con las mujeres bellas y los actores.
Hasui se inició en este ámbito gracias a un antiguo compañero de estudios. Ito Shinsui también había estudiado con Kiyokata y había empezado a crear estampas de paisajes para el editor Watanabe Shozaburo, entre ellas Ocho vistas del lago Biwa (Ōmi). Al ver los paisajes publicados de Shinsui, Hasui encontró el camino que buscaba para los suyos. En 1918 acudió a Watanabe, quien vio que podía publicar sus diseños y aceptó trabajar con él.
Los primeros diseños que publicó Watanabe fueron vistas de la región de Shiobara, aparecidas en 1918. Establecieron el tema que acompañaría a Hasui durante el resto de su carrera: lugares reales, dibujados con la precisión de un pintor e impresos con la nitidez que permitía el antiguo sistema de talleres. Desde el principio, eran paisajes reconocibles de Japón, no escenarios genéricos.

Watanabe también acercó la obra a un público más amplio. Las estampas shin hanga se producían en parte para compradores extranjeros, y sus ediciones llegaron a coleccionistas de Estados Unidos y Europa. Una vista de un pueblo o una costa de Japón podía acabar enmarcada en una habitación muy lejos del lugar que retrataba.
¿Pintaba además de crear estampas?
Sí, y ambas actividades nacían de la misma costumbre. Hasui viajaba casi sin parar por Japón, llenaba cuadernos de bocetos y pintaba acuarelas de los lugares por los que pasaba. Aquellos dibujos y acuarelas le servían para estudiar cada lugar y probar distintos puntos de vista. Algunos se conservan hoy en museos y muestran hasta qué punto la observación directa estaba presente en la estampa terminada.
Un dibujo o una acuarela recogen lo que ve una sola persona. Una estampa grabada en madera es otra cosa: el diseño debe convertirse en formas talladas, zonas de color e impresiones sobre papel. Por eso, cada hoja terminada reúne el trazo del artista y el oficio del taller. Cuando se conserva un estudio junto a la estampa publicada, se aprecia qué detalles pasaron a la obra final y cuáles se simplificaron.
El Art Institute of Chicago conserva cinco acuarelas suyas, fechadas por el museo entre las décadas de 1920 y 1940. Entre ellas están Costa de Suzukawa en la ruta de Tokaido y Siete grandes piedras en las termas de Shiobara, la zona de aguas termales que aparece en sus primeras estampas publicadas.
¿Cómo se hacían sus estampas grabadas en madera?
En cada estampa publicada intervenían varias personas, todas imprescindibles. Hasui diseñaba la imagen, generalmente a partir de sus dibujos de viaje. El editor aprobaba el diseño y coordinaba la edición. Un grabador tallaba, en planchas de madera de cerezo o de otra madera similar, las líneas y las formas que llevarían el color. Después, un impresor aplicaba pigmento a cada plancha y estampaba las hojas una a una, a mano. No era un proceso mecánico, y las pequeñas diferencias entre ejemplares formaban parte del trabajo.
Las líneas principales se tallaban en una plancha clave, que contenía los contornos del diseño. Otras planchas aportaban las zonas de color. El impresor las aplicaba una tras otra sobre cada hoja y cuidaba el registro para que el color quedara dentro de las líneas. Esa precisión es la que da sus contornos nítidos a una buena estampa de paisaje shin hanga.

Para crear cielos suaves, el impresor empleaba el bokashi. Diluía gradualmente el pigmento sobre una plancha humedecida para que el color pasara de intenso a pálido a lo largo de la hoja. Esta vista del amanecer sobre el lago Yamanaka (1931) utiliza esa técnica para extender un tono claro sobre el monte Fuji. El resplandor rojizo y anaranjado de esta escena portuaria al atardecer (1935) también se debe a un degradado, esta vez de tonos más cálidos.
La plancha clave podía definir siluetas rotundas, mientras las planchas de color creaban degradados a su alrededor. Este puerto de Beppu al amanecer reúne ambos efectos: los barcos y los edificios del muelle son formas oscuras, y detrás se extiende gradualmente la luz amarilla de la mañana. En el taller, distintas manos creaban los contornos precisos y la luz suave, pero ambos efectos convivían en la misma hoja.
¿Qué ocurrió con su obra durante el terremoto de 1923?
El 1 de septiembre de 1923, el gran terremoto de Kantō sacudió Tokio y Yokohama. Después llegaron los incendios, que arrasaron buena parte de la ciudad. El local de Watanabe Shozaburo quedó destruido, junto con las estampas almacenadas, las herramientas y muchas de las planchas usadas en ediciones anteriores. Tras el desastre, algunos diseños de Hasui no pudieron volver a imprimirse porque ya no existían los materiales necesarios.
Hasui también perdió obras propias: los mismos incendios destruyeron dibujos preparatorios y cuadernos de bocetos. Él y Watanabe empezaron de nuevo. En los años posteriores al terremoto, Hasui diseñó la serie Veinte vistas de Tokio, iniciada en 1925, en la que volvió la mirada hacia su ciudad reconstruida.
Los viajes fuera de Tokio marcaron buena parte de su obra posterior. Hasui recorrió la costa del mar de Japón, las montañas y las tierras del sur hasta Kyushu. Durante los treinta años siguientes, sus bocetos de esos lugares se convirtieron en diseños para estampas. Tokio siguió siendo uno de sus temas, junto a las costas, montañas y pueblos que descubrió en sus viajes.
¿Cuáles son sus paisajes grabados en madera más famosos?
La imagen que mejor representa a Hasui es Shiba Zojoji (1925), el templo de Tokio bajo la nieve. Una mujer con paraguas pasa junto a la puerta principal roja de Zojoji, mientras la nieve cae sobre los tejados y carga las ramas de un pino. Forma parte de Veinte vistas de Tokio y fue su obra más vendida. El Museum of Fine Arts de Boston conserva un ejemplar. Es una de las escenas nevadas que aparecen a lo largo de su carrera.
Una escena invernal junto al río en Ushibori (1930) muestra una nevada en el campo: riberas perfiladas de blanco, tejados lejanos y árboles cargados de nieve. Los blancos nítidos y los azules fríos transmiten el frío del lugar. Pinos al atardecer en el parque Hikawa (1930) resume la tarde en unos pocos tonos: árboles altos y oscuros contra un cielo azul intenso, con las copas aún iluminadas de naranja antes de que desaparezca la luz.

La noche y los cambios de tiempo le dieron algunos de sus temas más potentes. En Luna en Magome (1930), una luna llena asoma tras los pinos altos, sobre una casa de tejado de paja con una sola ventana iluminada. Fue su segunda estampa más vendida.
En Lluvia en Maekawa, Sagami (1932), la lluvia es la protagonista: finas líneas cruzan toda la hoja. Una persona con paraguas recorre de noche una calle de casas con tejados de paja, y las ventanas iluminadas se reflejan en el suelo mojado. El oleaje matinal en el cabo Inubō (1931) muestra un tiempo muy distinto: espuma blanca que rompe alrededor de rocas oscuras y una franja de nubes rojas al amanecer.
Sus serenos paisajes del amanecer y el crepúsculo muestran dos formas de representar el agua en calma. El monte Fuji al amanecer sobre un lago en calma (1931) enfrenta la montaña a su reflejo en el agua. Un pueblo costero al atardecer (1931) sitúa todo en una franja baja junto al horizonte: la tierra y los barcos reposan junto a la orilla.
¿Cómo representó las ciudades y costas de Japón?
Un canal de Osaka al amanecer (1935) muestra altas casas de madera junto al agua, y un barquero impulsa con una pértiga su embarcación cargada a través de la niebla matinal. El agua quieta transmite a la ciudad la misma calma que Hasui encontraba en el campo. El muelle de Beppu, ciudad de aguas termales, aparece visto desde el puerto a primera hora, con barcos y edificios reunidos a la orilla.

Volvió a la costa una y otra vez. Un puerto bajo un cielo rojo al atardecer (1935) reduce la escena a una amplia línea horizontal y unas siluetas oscuras, casi sin detalles que permitan identificar el lugar. Una mañana en el mar de Bikuni, al norte de Japón (1933) adopta el enfoque opuesto: hileras de olas rompen sobre rocas pardas en primer plano, mientras un promontorio recibe la primera luz del sol al otro lado del agua. Su vista desde el interior de la cueva Kojaku, en la península de Oga, se abre entre paredes de roca roja hacia un mar azul en calma y dos pequeñas islas.
¿Qué creó Hasui en sus últimos años?
Siguió diseñando paisajes durante la década de 1950. En 1956 recibió la distinción de Tesoro Nacional Viviente y murió al año siguiente, en noviembre de 1957. Tres años antes de aquel reconocimiento, una iniciativa del gobierno para preservar las técnicas tradicionales de estampación había documentado las 42 fases de impresión de una de sus obras. Era una nueva vista nevada de Zojoji, el templo que había dibujado en 1925 para su estampa más conocida.
¿Qué paisaje colgarías en tu pared?
Para una pared grande, como la que queda sobre el sofá, en formato A1 hay dos paisajes que aprovechan bien ese tamaño. Esta vista del monte Fuji reflejado en el lago Yamanaka ocupa una superficie amplia sin recargarla: la montaña, su reflejo y los suaves degradados del cielo pálido dejan descansar la mirada. Si prefieres una escena con movimiento, este amanecer marino en el cabo Inubō muestra olas que rompen contra rocas oscuras; el océano llena el papel de lado a lado.
En formato A3 junto a un escritorio importan más la escala y la cercanía. El río sinuoso del paso de Ecchu Umidani conduce la mirada hacia las colinas y da una profundidad sorprendente a una lámina pequeña. Si buscas algo más sereno junto al escritorio, esta escena del canal de Dotonbori sigue el agua entre altas casas de madera hasta perderse en la niebla matinal. Es de esas imágenes que puedes mirar un instante entre tareas y sentir cómo se calma el ambiente.
Junto a un sillón de lectura, el formato A2 funciona bien. Este mar abierto en Bikuni ofrece olas que avanzan y un promontorio iluminado por el sol: una vista al mar para cuando levantas la mirada del libro. Si prefieres una escena con aire de descubrimiento, la vista desde la cueva Kojaku se abre desde el interior de la roca hacia el mar.

Para el recibidor, donde quien entra ve la imagen antes que nada y debe poder apreciarla de un vistazo, elegiríamos el puerto al atardecer en formato A2. La luz roja de la tarde y las siluetas de los barcos se distinguen desde el otro lado de la habitación. Este muelle de Beppu al amanecer se lee con la misma claridad, gracias al contraste entre la luz amarilla de la mañana y un azul oscuro como la tinta. Un marco de aluminio negro va bien con cualquiera de los dos; en nuestra colección de Kawase Hasui encontrarás estas y otras obras.
¿Sabías que…?
- Hasui diseñó estampas grabadas en madera durante una carrera de casi cuarenta años.
- Nació en Shiba, un barrio de Tokio.
- En 1930 construyó una casa nueva en Magome, el barrio de Tokio que aparece en su Luna en Magome.
- El lago Yamanaka, que aparece en su estampa del amanecer de 1931, es el mayor de los cinco lagos del Fuji.
- La cueva Kojaku que dibujó es una formación rocosa real de la península de Oga, en la prefectura de Akita.
- La puerta roja de Shiba Zojoji es la Sangedatsumon del templo, construida en 1622 y hoy el edificio de madera más antiguo de Tokio.
Preguntas frecuentes sobre Hasui y sus estampas
¿Quién publicó las estampas de paisajes de Hasui y quién las hizo? Watanabe Shozaburo publicó la mayoría de sus estampas de paisajes. Su pequeño sello en el margen ayuda a identificar las hojas procedentes de su taller. Grabadores e impresores profesionales creaban la estampa final a partir del diseño de Hasui.
¿Dónde puedo ver las estampas grabadas en madera de Hasui? El Art Institute of Chicago, el Museum of Fine Arts, Boston y el British Museum conservan ejemplares. Sus colecciones en línea son la forma más sencilla de conocer la variedad de su obra.
¿Kawase Hasui pintaba o dibujaba sus paisajes? Trabajaba con acuarela y dibujo, pero las obras terminadas que colecciona el público son estampas grabadas en madera. El Art Institute of Chicago conserva acuarelas suyas además de estampas.
¿Qué es el shin hanga? Shin hanga significa 'nuevas estampas'. Fue un movimiento de la estampa japonesa surgido en la década de 1910 e impulsado por el editor Watanabe Shozaburo. Recuperó el antiguo sistema de talleres: un artista preparaba el diseño y grabadores e impresores profesionales realizaban la estampa. Sus temas principales eran los paisajes, las mujeres bellas y los actores. El movimiento decayó después de la Segunda Guerra Mundial.
¿Cuál es la estampa más famosa de Hasui? Shiba Zojoji (1925), una vista nevada de su serie Veinte vistas de Tokio, es la obra que más se utiliza para representar su trayectoria.
Pósters de nuestra colección
- Mañana en Dotonbori (Kawase Hasui, 1935)
- Mañana en el cabo Inubō (Kawase Hasui, 1931)
- Mar por la mañana en Bikuni, Shiribeshi (Kawase Hasui, 1933)
- Paso de Ecchu Umidani (Kawase Hasui, 1923)
Sobre el autor
Somos el equipo de MORYARTY, especializado en pósters vintage. Buscamos carteles antiguos en bibliotecas, museos y colecciones privadas, los restauramos uno a uno a mano y los imprimimos en papel de arte en nuestro taller de Barcelona. Los paisajes de Hasui son algunas de las obras que más nos gusta recuperar para volver a verlas en las paredes.
Fuentes
Kawase Hasui en el Art Institute of Chicago
Kawase Hasui en el Museum of Fine Arts, Boston



