Sobre el artista
Edward M. Eggleston fue un destacado ilustrador estadounidense cuyo trabajo ayudó a definir la imagen visual de los destinos costeros durante los años 30. Especializado en arte comercial, Eggleston transmitía el espíritu del ocio y el optimismo propio de la época, sobre todo a través de pósters de viaje vibrantes. Sus imágenes jugaron un papel clave al promocionar destinos ante un público amplio en una era en que los pósters eran una herramienta esencial para inspirar viajes y evasión.
El enfoque de Eggleston se centraba en crear una sensación de lugar atractiva, combinando imágenes aspiracionales con la claridad necesaria para la publicidad. Sus pósters, incluidos los de Atlantic City, reflejan la fascinación de la etapa de entreguerras por la recreación moderna y el atractivo de la costa americana. Para quien estudia la historia del diseño gráfico, su obra es un ejemplo clásico de cartelería publicitaria de la edad de oro de la promoción turística, y mantiene un valor documental y estético
La obra
Realizado en 1935, este póster de Atlantic City captura el atractivo perdurable de la ciudad como un destino costero glamuroso en plena Gran Depresión. A pesar de las dificultades económicas, Atlantic City seguía ofreciendo una escapada bañada de sol, brisas marinas y animadas opciones de ocio, atrayendo visitantes en busca de un respiro junto al mar.
El diseño fue pensado para captar la atención de inmediato: un nombre de destino contundente acompañado por una escena sugerente que promete disfrute sin esfuerzo. Como póster de viaje vintage, no solo promocionaba Atlantic City sino que preserva la visión confiada del turismo costero estadounidense y el optimismo asociado al ocio de la época
Estilo y características
El póster presenta un lettering llamativo de Atlantic City sobre un paisaje de playa depurado. Amplios planos de azul representan el mar y el cielo, complementados por amarillos de la arena y acentos en naranja, rojo y blanco. Figuras y sombrillas aparecen en formas simplificadas, aportando vida y escala sin recargar la composición.
El diseño ejemplifica el estilo litográfico nítido de la pintura comercial de los años 30, con una atmósfera ligera y estimulante. Su fuerte claridad gráfica lo hace atractivo para coleccionistas de arte mural marino y para quienes buscan escenas de playa vintage con un matiz modernista
En la decoración interior
Este póster vintage aporta luminosidad y sensación de relax a salones, recibidores, despachos o habitaciones de invitados. Combina especialmente bien con maderas claras, rattán, lino y acabados en cromo o lacado para lograr un efecto costero y moderno que remite a sus orígenes de los años 30.
Para armonizar la paleta, únete con blancos nítidos, neutros arena y azules náuticos en textiles o cerámica, o realza los acentos naranja-rojo en pequeños objetos decorativos. También se integra con naturalidad en una galería de pósters horizontales para un interior fresco e inspirado en los viajes
