Sobre el artista
Marcius Willson fue un educador y autor de libros de texto estadounidense cuyas obras influyeron en la enseñanza de la ciencia y el arte a finales del siglo XIX. Defendía el uso de recursos visuales claros y sistemáticos para hacer accesibles conceptos complejos a estudiantes de todas las edades. Su método respondía a una corriente pedagógica que valoraba herramientas prácticas en aulas y talleres, buscando siempre unir teoría y práctica.
Esta filosofía educativa se refleja en sus publicaciones y en la atención al detalle de sus gráficos, pensados tanto para maestros como para artistas y profesionales del diseño.
La obra
La Escala cromática de colores data de 1890 y surge en un momento en que pedagogos y diseñadores intentaban estandarizar el lenguaje del color. El cartel ofrecía un marco común para hablar de tono, matiz y armonía, imprescindible en la enseñanza del dibujo, la pintura y la imprenta. Al presentar un sistema visual compartido, facilitaba decisiones creativas basadas en principios objetivos más que en criterios puramente subjetivos.
Como herramienta educativa vintage, encarna la convicción de la época sobre la intersección entre arte y ciencia: un objeto que informa tanto como decora, pensado para su uso cotidiano en aulas, estudios y talleres de diseño.
Estilo y características
La pieza muestra una rueda de color central, dividida en segmentos etiquetados con precisión tipográfica serif que refuerzan la claridad del diagrama. Su disposición concéntrica y la tipografía sobria evocan la rigidez y el orden de un gráfico científico, mientras que la paleta abarca rojos, azules, amarillos, verdes y morados dispuestos en una secuencia armónica y didáctica.
La estructura geométrica y las transiciones de color medidas confieren a la obra una sensación discretamente moderna; por eso encaja de forma natural junto a piezas de arte abstracto y movimientos de principios del siglo XX como Bauhaus, estableciendo un diálogo entre funcionalidad y estética.
En la decoración interior
Este diagrama de teoría del color aporta energía y sofisticación a oficinas, estudios creativos y espacios de aprendizaje. Su presencia informativa y decorativa lo convierte en un candidato ideal para paredes de inspiración, colecciones de referencia de diseño o recuerdos educativos.
Enmarcado de forma sencilla sobre una pared clara, la lámina destaca como punto focal nítido. Su estética vintage combina especialmente bien con interiores minimalistas, de mediados de siglo y contemporáneos que valoran tanto el color como la claridad visual
