Sobre el artista
Myriam Thyes es una artista suiza de nuevos medios cuya obra investiga el poder de los símbolos visuales para transmitir movimiento, ritmo y significados en capas. Su práctica une la experimentación digital con una precisión gráfica, dando lugar a composiciones que resultan a la vez analíticas y lúdicas. Thyes explora cómo la abstracción puede comunicar ideas más allá del lenguaje, invitando al espectador a implicarse activamente con sus imágenes.
Su enfoque suele plantear un diálogo entre la tecnología y las formas artísticas tradicionales, de modo que su trabajo resuena tanto en entornos digitales como en soportes físicos. Esa sensibilidad se aprecia en su paso de proyectos de pantalla a impresiones tangibles, ofreciendo una perspectiva contemporánea sobre la abstracción geométrica.
La obra
Creada en 2014, Líneas geométricas y ondulantes refleja el interés de Thyes por la tensión entre orden y espontaneidad. La obra se inspira en la manera en que los entornos urbanos, los planos y las estructuras de datos organizan la experiencia, mientras las líneas ondulantes sugieren el fluir imprevisible del movimiento y la emoción humanos. Esta pieza se inserta en la tradición de la abstracción y el arte óptico del siglo XX, donde formas sencillas generan experiencias visuales complejas.
En lugar de imponer una lectura única, la impresión invita a cada observador a encontrar su propio sentido: metáfora de la vida urbana, eco visual de un ritmo musical o meditación sobre el equilibrio y la ruptura. Es una aportación meditada a colecciones centradas en la abstracción moderna y la historia del diseño, como las reunidas en pósters Bauhaus y en arte mural abstracto.
Estilo y características
La composición presenta líneas geométricas negras y nítidas que se intersectan con bandas ondulantes en verde, rojo y naranja, todas sobre un fondo beige cálido. El contraste entre la estructura rígida y las curvas fluidas crea una vibración visual y una sensación de impulso hacia adelante. La claridad gráfica de Thyes y su uso de colores rotundos remiten a la estética del modernismo orientado al diseño.
El efecto global resulta enérgico pero contenido, con la mirada guiada a lo largo de los recorridos ondulantes que animan la superficie. Las formas limpias y la disposición rítmica hacen que el póster atraiga especialmente a quienes valoran la claridad, el movimiento y el lenguaje visual de la abstracción del siglo XX.
En la decoración interior
Este póster encaja bien en interiores contemporáneos, especialmente en salones, pasillos u oficinas donde una pieza singular puede marcar el tono. La convivencia de líneas rectas y onduladas complementa mobiliario minimalista o de estilo mid-century, aportando un foco dinámico sin saturar el espacio.
Combinarlo con paredes neutras —beige, blanco roto o carbón— permite que los colores acenten la composición, y repetir alguna de las tonalidades en accesorios crea una estética cohesionada. Para un acabado refinado, considera enmarcarlo en un marco premium en negro o madera natural, lo que realza su presencia de galería en el hogar.
