Sobre el artista
Aime-Felix Nicollerat fue un cartelista de finales del siglo XIX cuya carrera prosperó justo cuando la litografía en color transformaba la publicidad pública. Artistas como Nicollerat ayudaron a definir el póster de viaje moderno, combinando imágenes llamativas con una tipografía clara y atractiva. Su trabajo hizo de los destinos objetos de deseo, situando la ilustración comercial al nivel de la lámina artística sin renunciar a la funcionalidad informativa para el viajero.
En esa época las localidades termales suizas como Bex adquirieron gran relevancia, y diseñadores y artistas elevaron su imagen mediante gráficos sofisticados que transmitían salud, ocio y distinción.
La obra
Producido en 1896, este póster para los Baños de salmuera de Bex refleja la edad de oro del turismo termal europeo, cuando las aguas minerales y el aire de montaña se promocionaban como remedios y modas de bienestar. Bex, famosa por sus manantiales salinos y sus baños terapéuticos, llegó a simbolizar la renovación y el bienestar moderno. El póster actúa como invitación visual, seduciendo al espectador a vivir la experiencia restauradora que ofrecen los Alpes suizos.
Como ocurre con muchos pósters publicitarios vintage, esta pieza convierte un lugar en una experiencia aspiracional, encarnando el optimismo y la elegancia de la cultura de resorts de fin de siglo.
Estilo y características
La escena se sostiene sobre un puente de piedra de líneas gráciles que salva un río animado, mientras picos montañosos se alzan en un telón de fondo dramático. La composición recurre a formas amplias y simplificadas y contornos nítidos, rasgos típicos de la litografía que garantizan legibilidad a distancia. La tipografía, integrada con fuerza en la imagen, refuerza la identidad gráfica del cartel.
La paleta emplea azules y verdes fríos para el río y el paisaje, contrapuestos por toques naranja cálido y perfilados por un trazo negro contundente. Este contraste genera una atmósfera vigorizante y fresca, perfecta para el arte mural temático de balneario y para quienes buscan láminas de paisaje evocadoras en su colección arte mural de paisaje.
En la decoración interior
Esta lámina de viaje suiza encaja en salones, recibidores o espacios de bienestar, donde su iconografía alpina aporta calma y vitalidad. Combina de forma natural con materiales como madera clara, piedra y lino, y resulta especialmente elegante en marcos minimalistas que dejan respirar su diseño contundente.
Para armonizar una estancia, repite los azules del río en cerámica o vidrio y añade verdes alpinos mediante plantas. También se complementa con otras láminas en tonos azules, creando una narrativa vintage y serena para cualquier ambiente.
