Sobre el artista
G.R. Bunn figura como inventor en esta patente de 1962 para una máquina para preparar café, reflejo del espíritu innovador aplicado a los electrodomésticos cotidianos. Los ilustradores de patentes como Bunn ocuparon un lugar singular en la frontera entre la ingeniería y la comunicación visual, creando documentos que eran a la vez rigurosos desde el punto de vista legal y precisos desde lo gráfico. Esta lámina vintage de patente recoge el afán de la mitad del siglo XX por mejorar los rituales diarios mediante un diseño pensado y una ingeniosidad mecánica
Coleccionistas y amantes del diseño valoran estas piezas por su mezcla de claridad técnica y sobria sensibilidad artística, encajando con naturalidad en colecciones de láminas inspiradas en la ciencia y ambientes de aire archivístico
La obra
Creada en una época en que el consumo de café tendía a automatizarse, este dibujo de patente servía para fundamentar una reivindicación legal sobre un nuevo dispositivo de preparación. La ilustración desglosa los componentes de la máquina y sus interacciones, actuando como argumento visual de la novedad y utilidad del invento. Captura un instante histórico en el que el ritual del café pasaba de la tradición artesanal a la búsqueda de consistencia mediante la ingeniería, reflejando tendencias más amplias de la vida doméstica y comercial de posguerra
Este documento conserva la narrativa del progreso tecnológico y la voluntad de hacer las experiencias cotidianas más eficientes y fiables
Estilo y características
La lámina exhibe la técnica clásica del dibujo de patente: líneas negras nítidas, varias vistas esquemáticas y referencias numeradas dispuestas para máxima claridad. La composición es ordenada y diagramática, con márgenes generosos y un encabezado tipográfico prominente que subraya su carácter documental. La paleta es mínima, dominada por tinta negra sobre un fondo beige cálido, lo que otorga a la pieza una sensación atemporal y analítica
Su estética técnica y depurada la convierte en un complemento versátil para interiores contemporáneos, especialmente aquellos con sensibilidad hacia la arte mural en blanco y negro o el diseño minimalista
En la decoración interior
Esta lámina vintage funciona muy bien en cocinas, rincones de café, despachos o comedores donde se busque un matiz de historia industrial. Combina con acero inoxidable, maderas oscuras o superficies de hormigón, y armoniza con paletas neutras que van del crema al topo. Enmarcada en negro, roble o metal cepillado, aporta un acento curado e intelectual sin saturar el espacio
Para una composición de pared coherente, se puede agrupar con otras piezas culinarias o temáticas técnicas de la colección de pósters de cocina u obras de estilo documental similares, logrando un aspecto industrial refinado
