Sobre el artista
Por un artista desconocido, este póster pertenece a la edad de oro de la publicidad ilustrada para cine, cuando los estudios recurrían a imágenes contundentes para vender una historia de un vistazo. Muchas piezas del cine mudo fueron realizadas por talleres litográficos y equipos de póster, de modo que los nombres individuales a menudo quedaban sin acreditar.
Lo que perdura es el oficio: una jerarquía clara entre imagen y texto pensada para la visibilidad en la calle, y un sentido del espectáculo que hoy sigue funcionando como arte mural vintage. Descubre más gráficos cinematográficos en nuestra colección de pósters de cine.
La obra
The Revenge of Tarzan refleja la fascinación de comienzos del siglo XX por la aventura en la selva, donde el héroe se define por el enfrentamiento directo con la naturaleza salvaje. En su función publicitaria teatral, la intención era el drama inmediato: un solo momento impactante que prometía acción, peligro y valentía física.
Emitido en 1920, el póster también evidencia cómo el cine mudo construyó mitos a través de escenas icónicas en vez de diálogos, convirtiendo la trama en símbolos de fácil reconocimiento. Ocupa el cruce entre la narrativa pulp y el marketing masivo moderno, lo que lo convierte en una lámina vintage atractiva para coleccionistas de la historia temprana del cine.
Estilo y características
La composición centra a Tarzan en una lucha tensa con un león, colocada cerca del espectador para lograr el mayor impacto. Líneas de contorno marcadas, anatomía simplificada y gestos enfáticos aseguran legibilidad a distancia, mientras los elementos selváticos enmarcan la acción como si fuera un proscenio.
La paleta apuesta por azules, verdes y amarillos saturados, con acentos anaranjados cálidos y brillos que hacen avanzar las figuras. La tipografía del título, poderosa y anclada en el diseño, confiere al conjunto la fuerza de los clásicos pósteres publicitarios vintage y la inmediatez apreciada en la promoción cinematográfica temprana.
En la decoración interior
Esta obra funciona mejor en espacios donde se busca energía: estudio, pasillo, sala multimedia o rincón de lectura, especialmente en interiores que combinan piezas vintage y modernas. Como pieza gráfica de pared, encaja con maderas oscuras, cuero, rattán y plantas que remiten al tema selvático.
Para armonía cromática, recupera los tonos azules y verdes en textiles y añade pequeños toques amarillos o anaranjados para calidez. También sirve como eje dinámico en una galería mural junto a imágenes de fauna de nuestra colección de animales y otros elementos clásicos del cine
