Sobre el artista
Por un artista desconocido, este diseño de 1969 refleja una época en la que los carteles de conciertos y la gráfica contracultural solían nacer en pequeños estudios o colectivos más que en nombres individuales. Estos creadores trabajaban con rapidez para producir imágenes que llamaran la atención y transmitieran un mensaje al instante en las calles y escaparates de la ciudad.
Ese espíritu se siente en la presente pieza, un póster vintage de festival musical que fusiona símbolo, tipografía y color hasta convertirse en un objeto perdurable de su tiempo. Para quienes admiran la gráfica promocional clásica, nuestra colección de carteles publicitarios reúne más estilos de láminas vintage por descubrir.
La obra
Este póster fue concebido para el legendario festival de 1969 en White Lake, Nueva York, un evento que pasó a simbolizar la paz, la unidad y el poder transformador de la música. La identidad visual del festival, difundida mediante pósteres como este, ayudó a definir los ideales de la época y dejó una huella duradera en la cultura popular.
El motivo central —la paloma blanca posada sobre una guitarra— fue elegido para encapsular el mensaje de armonía y esperanza del festival. Como póster temático de Woodstock, funciona tanto como documento histórico como pieza decorativa que sigue resonando entre melómanos y coleccionistas.
Estilo y características
El diseño está dominado por una paloma blanca nítida que se posa sobre una guitarra estilizada, representada mediante una silueta fuerte y reconocible al instante. Alrededor del emblema, la composición incorpora una tipografía festivalera y bloques de texto compactos que aseguran legibilidad e impacto visual.
La paleta está liderada por un rojo vivo, contrapuesto con blanco puro y matices en amarillo, azul y verde. Campos de color planos y contornos marcados remiten a las técnicas de estampación de finales de los años 60, conferiendo al póster un ánimo optimista y enérgico que refleja la vitalidad de su época.
En la decoración de interiores
Este póster actúa como punto focal en salones, espacios musicales, estudios o pasillos, especialmente donde se valora la historia cultural y la gráfica contundente. Combina bien con mobiliario mid-century, acentos industriales o una estética bohemia ecléctica, y puede servir de anclaje en una pared de recuerdo musical.
Sus colores enérgicos resaltan sobre fondos neutros como blanco, crema o madera natural. Para un conjunto armónico, visita nuestra selección de arte mural musical y contempla una opción elegante de la colección de marcos para realzar el diseño del póster
